“Hoy por ustedes, mañana por nosotros, pasado por otros”...


El pasado 19 de septiembre, cerca de la 1:14 pm parte del territorio mexicano se vio impactado por un sismo de 7.1 grado; sismo que se vivió y sintió en Grupo Concord, y cuando digo “sintió” no me refiero al movimiento de la tierra, sino al movimiento del corazón.

Desde el 20 de septiembre los encargados de Responsabilidad Social de Grupo Concord, dieron inicio al centro de acopio, el cual estuvo activo en los comedores de la organización y a los cuales llegó la ayuda de nuestros colaboradores de manera individual o por áreas como fue el caso de Materia Prima, Corte, Buffer 5, Mantenimiento Fiber y Calidad.

Finalmente el 26 de septiembre Desarrollo Organizacional y Mejora Continua armaron bolsas con lo recabado: arroz, frijol, aceite, atún, sardinas, sopas, papel de baño, jabón, toallas sanitarias, pasta de dientes, pañales y un mensaje de “Fuerza hermanos. ¡Estamos con ustedes!” dieron vida a despensas que horas más tarde llegarían a manos de personas necesitadas. A la par, personal de CNCD embarcaba la donación de una gran cantidad de cobertores que darían calor de hogar a las familias vulnerables de este sismo.




Durante la repartición, gente del municipio nos comentó: “hay varias personas que están en la calle, hay una pareja de viejitos que lo perdieron todo…”;, y conforme la entrega continuaba las historias seguían: “ese chico de ahí perdió a (casi) toda su familia…”, “allá abajo están velando a los difuntitos…”, “ella… a ella se le cayó la casa también…”, la gente se seguía formando para recibir el apoyo, de pronto una señora mayor, con su mandil rojizo se acercó con dos pequeños a la fila, “esa viejita es a la que se le cayó su casa”.

La llamamos para evitar que esperara, le entregamos una despensa y unos cobertores; la acompañamos hasta su casa a dejar las cosas.

“Mi casa eran 4 cuartitos, dos grandes y dos pequeños, en uno de los pequeños tenía mi molinito y en otro vendíamos refrescos, es lo poquito con lo que podíamos salir… a mis 86 años”,

Al pasar a un lado de la casa se veían los cuartos vacíos, sucios, con el techo desecho, las paredes cuarteadas, triste y desolado; a un lado de lo que pareciera ser la entrada al patio un señor sentado con la mirada perdida al horizonte “Viejo (dice la señora) toma tu zarape” y le entrega uno de los cobertores, después de dejarlas cosas y ver los daños de lo que hace una semana era su casa la señora agradece el apoyo y comenta: se consolida como la principal opción de blancos en México.

“Sólo le pido a Lupita que le diga a Jesusito que pare todo esto”

Nos da la bendición pidiendo que se nos multiplique todo lo que estamos dando y se despide de nosotros.

De regreso en el centro, la fila sigue y la ayuda se entrega de manos de personal de Grupo Concord a la gente necesitada.





Terminada la fila, emprendimos el camino junto con la regidora del lugar para ir directamente a la casa de los más afectados. “Las casas marcadas con taches rojos son las que se van a demoler… son 20 casas que están para derrumbarse y 60 están gravemente dañadas”.Al avanzar entre las calles observábamos casas deshabitadas, con grietas, trozos de barda caídos…

3:34 nos estacionamos en lo que hasta hace unos días era una casa, hoy una esquina, con rastros de los muros de la vivienda, ahí entregamos una despensa y cobertores a la familia quienes comían en lo único que quedo en pie: parte de la cocina, al lado contrario del jardín que han adaptado para vivir, un tendedero improvisado con la poca ropa que le quedó a la familia, en el centro una lona amarilla que funge como refugio; el señor nos agradece la ayuda diciéndonos: “Hoy por ustedes, mañana por nosotros"




El recorrido continua y seguimos viendo casas dañadas y a su vez la solidaridad de los vecinos, gente que les lleva de comer a los afectados, láminas improvisadas como techo; en una de las calles se hace el silencio en la paloma, pues nuestras guías nos comentan que ahí se encuentran velando a los difuntos así mismo nos cuentan la tragedia de la iglesia donde, en pleno bautizo, calló la cúpula de la iglesia ocasionando la muerte de 11 personas incluida la bebé.

De regreso en el centro, recorrimos por última vez la iglesia en ruinas y partimos de regreso a la empresa.

A una semana del sismo, las lecciones aprendidas son muchas: la solidaridad y el cariño de la gente de México hacen que este país se vuelva a poner en pie.

Gracias a nuestros colaboradores que donaron no solo unos víveres sino donaron esperanza y fortaleza. Gracias a los Ing. Saadia por su muestra de solidaridad. Gracias a todos por demostrar una vez más que la gran familia Concord unida es la número 1.

Por: Josué Lobatón Avilés